¿Cansancio, calambres o insomnio? Podrías tener déficit de magnesio

¿Cansancio, calambres o insomnio? Podrías tener déficit de magnesio

El magnesio está en auge, es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones enzimáticas del cuerpo. Es vital para las funciones musculares, nerviosas, metabólicas y óseas. Sin niveles adecuados, el organismo no puede funcionar correctamente.

Sus beneficios no solo están respaldados por diferentes estudios científicos de la medicina moderna, sino que se remonta a los años a.C. El elemento químico de símbolo Mg y número atómico 12 debe su nombre a Magnesia, una región histórica de la Antigua Grecia donde se halló el mineral.

A comienzos del siglo XVII se puso el foco en el magnesio de nuevo: en la ciudad inglesa de Epsom, un granjero se dio cuenta de que sus vacas no querían beber de un pozo debido al sabor amargo de su agua. Sin embargo, al tocar la piel de los animales, curaba sus heridas. Así es como nacieron las sales de Epsom, un compuesto de magnesio y sulfatos encontrado en dichas aguas que usaban nuestras abuelas para disminuir sus dolores en las piernas.

En el 2024, The European Society of Medicine realizó un estudio que confirmaba la eficacia de los suplementos de magnesio sobre la calidad del sueño y el estado de ánimo en adultos con mala calidad del sueño.

Los expertos aseguran que los tratamientos farmacológicos tradicionales para tratar este común trastorno del sueño pueden tener efectos secundarios o generar dependencia en los consumidores, por lo que el magnesio puede ser una buena alternativa.

Además, el consumo de magnesio también puede ayudar a aplacar las migrañas, la ansiedad, los calambres musculares o las palpitaciones.

Podemos encontrarlo en frutos secos y semillas como las almendras, anacardos, sésamo o chía; en legumbres como los garbanzos, lentejas o alubias; cereales integrales como la avena, el arroz integral o el pan 100% integral; verduras de hoja verde como las espinacas o las acelgas; en frutas como el plátano, aguacate e higos secos; en el chocolate negro de al menos 70% y en algunos mariscos y moluscos.

Hay alimentos que inhiben su absorción como Los que contienen fitatos, como, por ejemplo, los cereales integrales que están sin fermentar o remojar.

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