El bienestar y la productividad de los empleados está en las habilidades blandas

Juan Camilo RiveraLa mayoría de las veces que una empresa está en crisis, nos enfocamos en los temas duros, bajar costos, mejorar rentabilidad, mejorar la productividad de la planta y aumentar las ventas.

Pasa mucho que cuando nos enfocamos solo en las habilidades duras, es cuando los resultados no se dan. Por qué a pesar de que aumentamos las ventas, mejoremos la rentabilidad de los productos, se quedan un montón de costos ocultos, difíciles de identificar, que vienen precisamente de errores humanos, por la falta de compromiso, comunicación y coordinación entre áreas de la empresa, por qué nos olvidamos de las habilidades blandas, de la innovación, de la sostenibilidad y del talento, más que todo.

El bienestar y la productividad de los empleados está en el desarrollo de las habilidades blandas.

Es por lo que debemos inspirar y formar a nuestros empleados para que den lo mejor de cada uno, de buscar que cada día cometan menos errores, aumenten su compromiso y tomen conciencia de lo que están haciendo. Por lo general ponemos a cargo del área de recursos humanos personas, que solo se encarguen de ayudar a pagar la nómina y a cumplir las exigencias de ley con charlas y actividades programadas sin sentido, solo por cumplir, no por servir y ayudar a los demás a evolucionar como personas.

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También sucede que muchos jefes no escuchan ni son empáticos con sus empleados. Por qué es como si se las supieran todas. Cuando un empleado se acerca a proponerle alguna idea, ni si quiera lo dejan hablar, se limitan a decir que eso ya lo están haciendo de esta u otra forma. Son jefes sesgados, que no escuchan, que su ego y su temor a equivocarse no los deja escuchar nuevas ideas e implementarlas, por qué creen que todo lo están haciendo bien y una persona menos que ellos, no les va a decir cómo hacer las cosas y/o hacer más cosas seria más trabajo para ellos.

Es como si solo creyeran en los expertos, pero no en su equipo que está permanentemente en el proceso y son los que más lo conocen. Tampoco por un medio escrito escuchan, no se toman el tiempo de leer y analizar una nueva idea o propuesta enviada a su email. Por qué supuestamente están muy ocupados y solo tienen tiempo para bajar costos, mejorar productividad, aumentar rentabilidad y aumentar ventas.

Desafortunadamente estás actitudes hacen que los empleados se desmotiven y cuando tengan un problema no les cuenten a sus jefes, por qué saben que no van a hacer escuchados y más bien lo obvian y lo dejan para lo último, cuando ya es más difícil resolverlo.

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Y lo mismo comienza a suceder entre áreas, ese temor a no equivocarse y a esconder los errores por miedo al jefe o a los jefes, hace que no exista una buena comunicación entre áreas y que los procesos no salgan bien o se tomen más tiempo por la exigencia de los jefes, que en su afán de buscar que los empleados cometan menos errores y como no los escuchan, crean más procesos, firmas, y burocracia que a la larga entorpece más el proceso. Pensando que la solución está en el proceso y no en los empleados.

¿Lo peor es que estás empresas empiezan a perder millones cada mes en mayores cantidades y estos jefes no entienden que es lo que pasa? Por qué creen que están haciendo lo correcto, que es bajar costos, mejorar rentabilidad y aumentar ventas. Pero realmente la empresa nunca mejora, por qué los jefes no están escuchando, viendo, ayudando a su talento a sus personas que es lo más importante.

Esto se empieza a notar en cosas tan simples como los empleados no quieren proponer ideas, se limitan solo a cumplir con su trabajo, los desperdicios en las empresas son cada vez más altos, aumentan los despidos, no hay presupuesto para poner descansa pies a los empleados, no hay presupuesto para invertir en innovación, para invertir en marketing y publicidad.

Que lástima que en muchas empresas las habilidades duras, sean primero que las blandas. Todas son importantes. Y son complementarias, es más las blandas son la ventaja competitiva a mediano y a largo plazo. Por qué sin talento, innovación y sostenibilidad las empresas no tienen futuro.

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