La obsesión por la tecnología y el falso control
Cada vez que acompaño empresarios en marketing veo un patrón repetido. Líderes jóvenes convencidos de que la tecnología va a resolverlo todo. Creen que la predictiva les dirá quién compra, cuándo y por qué.
La tecnología ayuda y mucho. El problema aparece cuando reemplaza la observación, la conversación y la curiosidad real por el cliente. Ahí dejamos de entender personas y empezamos a leer solo pantallas.
Cuando los datos no tienen contexto
Muchos líderes no conocen las creencias ni los hábitos de sus clientes. Tampoco recuerdan sus métricas clave sin consultar el sistema. El dato existe, pero no vive en ellos.
Un resultado aislado no dice nada. Una tasa de conversión sin contexto es solo un número. Cuando entendemos cuántas personas compran y cuántas visitan, el análisis empieza a tener sentido.
Ahí aparece la pregunta importante. Qué pasó para que ese resultado exista. Dónde se generó el problema o la oportunidad.
Los pequeños detalles crean grandes estrategias
La verdadera estrategia nace en el contacto real con el mercado. En salir del escritorio y entrar al campo. En observar cómo el cliente compra o por qué no lo hace.
El líder que se arremanga tiene una ventaja enorme.
- Observa la interacción real con el cliente
- Detecta dolores, creencias y hábitos
- Entiende fricciones que no aparecen en los reportes
- Conecta lo racional con lo emocional e intuitivo
Ese líder ve el bosque completo y no solo los árboles. Usa la tecnología como herramienta, no como muleta. Recupera formas humanas que nunca dejaron de ser valiosas.
La obsesión por la tecnología y el falso control
